Como una flor perdida en la inmensidad

“Flores para un pequeño rayo de sol” es un proyecto que tardó cuatro años en realizarse (2020-2024), quizá porque desde las primeras tomas lo único que me importaba era pasarlo bien. Más que un fotozine, era una especie de escape a la rutina y la inmediatez.

Portada del fotozine impreso en risografía

Un par de veces al año, en contraste a mi habitual forma de fotografiar en las calles, me tomaba todo el tiempo necesario para seleccionar flores y retratarlas hasta que se marchitaran.

Me permití hacer pausas y jugar un poco, así incluí a Collette; sin pensarlo, el fotozine terminó siendo un regalo para ella y para mí.

Nikon F4 - Nikon AF 50mm F/1.8D. Arista 400 forzado a 1600

Técnicamente, más allá de la cámara y objetivos, el detalle está en la fuente de luz. No me gustaba mucho el efecto que producía un LED estándar o el flash, así que usé un aro de luz LED que iluminaba de manera “desigual”, pero a mí parecer era más “natural”. Además forcé los rollos de ISO 400 a 1600, a veces a 3200.

Y, para terminar de darle forma al fotozine, mi idea de las flores como un asunto “pictórico” hizo que al momento de elegir un tipo de impresión me decidiese por la risografía.

Interior del fotozine impreso en risografía

Mientras iba acumulando decenas de fotografías, entendía que también hablaban de mí, de cómo me sentía al momento de hacer “click”, una forma sutil de decir “yo también estuve ahí” sin mostrarme.

¿Entonces esta es una invitación a hacer una pausa y observar en silencio hasta verme reflejado en lo que tengo frente a mí?

Acompañaba a las flores y ellas me acompañaron. Agotamos un sentimiento, un momento que se convirtió en un puñado de imágenes; ahora, laten en silencio y cuentan una historia que cambia de acuerdo a quien las observa. 

¿Fotografiar lo que observo también lo convierte en un autorretrato?

Pentax MZ5 - Nikon AF 50mm F/1.8D. Ilford Pan 400 forzado a 1600

Pentax MZ5 - Nikon AF 50mm F/1.8D. Ilford Pan 400 forzado a 1600

Ya con el fotozine impreso, comprendí que parte de la “autenticidad” del proyecto está en la autogestión. Poder hacerme cargo desde la selección de las flores hasta la edición del proyecto me dio la libertad de trabajar a mi ritmo y según mis manías.

Pero me queda la duda de si la autogestión también es una especie de “fábula” que elegimos creer cuando sabemos que -al menos en el país y ciudad donde habito- no todos tenemos las mismas oportunidades y tampoco contamos con muchos espacios dispuestos a apoyar el “arte”. Sobre todo, el que viene de gente joven y sin mucha trayectoria, ¿cómo podríamos dar a conocer nuestro trabajo más allá de las redes sociales y de forma que esto nos permita sobrevivir y seguir creando?

Crear es un lujo; cada intento de expresarme me da y me quita, me acerca y me aleja. Sobre todo cuando me pregunto si vale la pena sugerir la introspección cuando afuera el mundo es un caos, saturado de tensión y conflictos.

Y tal vez sí, tal vez la única forma de resistir es ir en contra.    

Glinth

Glinth (1991). Fotógrafo con base en Lima, Perú. Trabaja principalmente con film desde 2018. Forma parte de los proyectos colectivos Ojo Analógico y Bi Publicaciones, junto a Hilda Mauro, con los que ha desarrollado convocatorias colectivas, fotozines impresos y exposiciones.

En solitario ha publicado Feral/Callejero (2021), Bucle (2023) y Flores para un pequeño rayo de sol (2025).

https://www.instagram.com/glinth/
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