Iniciado en 2019 en la ciudad de San Francisco, Chavarría documentaba inicialmente multitudes y las dinámicas corporales en el espacio urbano. Tras la irrupción de la pandemia, la ciudad se vacía y la mirada del artista se transforma: los cuerpos desaparecen y son sustituidos por signos, palabras y grafismos presentes en el entorno. Los muros se convierten en superficie de expresión donde se inscriben tensiones sociales, miedo y polarización.