Animalia introduce un enfoque híbrido que combina fotografía de naturaleza y retrato clásico. Nine François se aproxima a los animales con gran angular y cámara de medio formato, transformando la captura en un gesto deliberado y casi ritual.
Sus imágenes en blanco y negro revelan intimidad y majestuosidad, evocando la monumentalidad de Avedon. La obra establece un puente entre estudio y naturaleza, retrato humano y animal, y observación científica y experiencia artística.