Este proyecto expositivo surge de la mirada fotográfica de dos pintores, Águeda de la Pisa (España) y David Beltrán (Cuba), hacia dos ciudades que han sido fuente de inspiración: Madrid y La Habana. A través de la escala, el encuadre, la rotación o la repetición, sus obras alteran la percepción de lo cotidiano, despojando al espacio urbano de su identidad reconocible. Así, la ciudad deja de ser escenario para convertirse en materia plástica.