A través del diario visual de un viaje por distintos países de América Latina junto a su pareja —una persona con albinismo—, el trabajo de Sofía Ayarzagoitia indaga en el significado de habitar la diferencia en un mundo empeñado en corregirla.
Entre paisajes y retratos, el proyecto trasciende el ámbito de lo íntimo para adentrarse en el terreno de la ciencia, en particular en la genética y en las tecnologías contemporáneas capaces de intervenir en los cuerpos mediante la modificación del ADN.
En El menso metió la cabeza en un hormiguero, publicado por Dalpine, la fotógrafa mexicana propone una mirada profundamente personal sobre el cuerpo como territorio afectivo y político, y reafirma su apuesta por un lenguaje visual que oscila entre la cercanía y el extrañamiento.