Ciudad: Montcada i Reixac
Provincia: Barcelona
Lugar: Sala de exposiciones del Auditorio Municipal (Pl. de l'Església, 12 - 08110)
Horario:
De martes a sábado, de 17 a 21 h
Domingos y festivos, de 11 a 14 h
La exposición se enmarca dentro del ciclo de Derechos Humanos, Migración y Refugio que el ayuntamiento de Montcada i Reixac ha programado.
El periodista Agus Morales y la fotógrafa Núria López, presentan, a través de fotografías y textos, un retrato del viaje interior de los desplazados. No habla sólo de fronteras físicas, sino de los límites emocionales y mentales del desarraigo. Es un relato visual sobre memoria, identidad y resistencia en contextos de migración forzada.
“El camino está en mi cabeza” explora con fotografías las rutas migratorias desde una mirada humana e introspectiva, centrándose en la salud mental. Por medio de las imágenes, la muestra retrata el viaje interior de las personas desplazadas y no sólo de fronteras físicas, sino también de los límites emocionales y mentales del desarraigo, en contextos de migración forzada.
Las imágenes explican cómo el camino del refugio castiga al cuerpo, pero también a la mente. Las personas que buscan refugio en todo el mundo chocan contra las fronteras y se enfrentan a traumas que van más allá del viaje: la muerte de familiares, la compleja relación con la familia y con el país de origen, la decepción a causa de las expectativas creadas, pero sobre todo la incertidumbre: el camino se adentra en sus cabezas.
La exposición reivindica que es hora de prestar atención a la salud mental de las personas que huyen, ya sea en busca de protección o de una vida mejor y de asumir que quien atraviesa fronteras y se enfrenta a las violaciones de derechos humanos no sólo necesita asistencia médica o legal, sino también psicológica. Esta exposición viaja a tres lugares del mundo para explorar las mentes de las personas en movimiento, castigadas por la guerra y la indiferencia.
La exposición tiene fotografías e historias de Ucrania, México y Mozambique. En Ucrania se muestra la vida de personas mayores y otros colectivos afectados por una guerra que no se detiene: la población que vivía en zonas ocupadas por Rusia es la que mayor presión psicológica ha sufrido. En la frontera entre México y Estados Unidos puede comprobarse el sufrimiento mental que genera el largo camino a los migrantes que quieren alcanzar el sueño americano. En Mozambique, cientos de miles de personas desplazadas por el conflicto buscan, ante el silencio de la comunidad internacional, la forma de empezar una nueva vida. En este mundo injusto, el camino se adentra en la cabeza de las personas que huyen.

