La fotógrafa Elena de la Rúa explora en El Paraíso Come Carne la relación entre la muerte como acontecimiento material y las construcciones simbólicas que la piensan, a través de cadáveres de animales fotografiados en paisajes simbólicos pintados al óleo.
El proyecto sitúa lo material y lo simbólico no como opuestos, sino como formas de comprensión que coexisten.
El trabajo revisa formas de pensamiento —mitos, creencias y rituales— que han concebido la muerte como transformación y continuidad