¿Quién dijo X-Pan? Esta vez es la buena: reseña del adaptador anamórfico Panomicron ALUM V3 (III)
Introducción al desenlace
Hace unos meses, estuve por aquí hablando de un accesorio experimental para convertir nuestras aburridas fotos horizontales en cinematográficas obras de arte dignas del cine de samuráis de los años sesenta (primera parte / segunda parte). Estuvo divertido, pero los resultados no eran nada del otro jueves. Sin embargo, el bicho de la curiosidad ya me había picado, y en cuanto Panomicron anunció la tercera iteración de su adaptador anamórfico de aluminio, no dudé (demasiado) en pulsar el botón de compra. Cinco meses después, llegó a casa y al poco lo saqué a pasear. Esto es un primer contacto con el ALUM V3, y aviso que no será el último. Bienvenidos a una tercera parte de una saga que nadie pedía.
¿Qué ha cambiado?
Como ya conté anteriormente, Oscar Oweson, también conocido por Panomicron, es un ingeniero suizo que desde muy joven se dedica al diseño y desarrollo de cámaras y más recientemente ,objetivos. Hace poco lanzó su primer objetivo, el Bismuth: el primer objetivo anamórfico nativo para montura M con un factor de descompresión de 1.5 veces en el eje horizontal y telémetro acoplado. Sin embargo, su aventura con la óptica comenzó desarrollando adaptadores fijos externos que se colocan delante de las lentes para producir el mismo efecto, si bien con algunas limitaciones como la distancia de enfoque o la distorsión en los bordes de la imagen.
Este proyecto es conocido como ALUM, y junto al lanzamiento del Bismuth, salió a la venta la tercera versión, acompañada de un rediseño integral y mejoras sustanciales respecto a las versiones anteriores.
Tampoco podemos comparar mi experiencia previa con las versiones anteriores del ALUM que había a la venta. Recordemos que el adaptador que probé (el bautizado Bin-o-morphic por el propio Oscar), aunque basado en el V1, está impreso en 3D y los elementos ópticos son resina acrílica pulida, que encima pertenece a una primera partida de elementos con defectos. Era un juguete, un experimento para probar y guardar en el cajón, cosa que acabé haciendo. Aunque a veces guste experimentar, yo personalmente prefiero resultados usables. No está la cosa como para gastar carretes indiscriminadamente.
El ALUM V3, sin embargo, es un producto terminado y con acabado profesional. Algunos cambios introducidos en esta versión, según la página web de Panomicron son: “un diseño óptico totalmente nuevo que utiliza cristal de alto índice y un recubrimiento multicapas completo” y “enfoque optimizado al infinito, lo que significa que ofrecerá la máxima nitidez al infinito, y que el astigmatismo aumentará a medida que se enfoque más de cerca”. En papel, una mejora sustancial. Además, ofrece el mismo factor de descompresión de 1.33 veces en el eje horizontal que las versiones anteriores, transformando un negativo normal en una fotografía con relación de aspecto panorámica de 2:1.
Cuando llegó, me sorprendió muchísimo la calidad del acabado, pero sobre todo el rediseño y lo pesado que es para el tamaño. Vino con una tapa delantera con el logo de Panomicron y una trasera que se adhiere con imanes. También vino con un juego de anillos de extensión intercambiables, que se cambian desatornillando la tapa posterior del adaptador, para que puedan adaptarse nativamente a lentes con distinto tamaño de filtro
A la izquierda, la versión impresa en 3D basada en el ALUM V1, a la derecha el ALUM V3
La diferencia externa es notable, pero ¿se notará la diferencia donde importa? En cuanto lo recibí, cogí mi cámara y salí a las grises calles de Hamburgo para probarlo.
Preparación y detalles técnicos
Para este carrete de prueba, usé el adaptador con una Leica M4-2 que compré recientemente y que más que probablemente necesite un ajustillo, junto a un Voigtländer Color-Skopar 35mm f/2.5 para montura de rosca, adaptado a montura M. Curiosamente este es el objetivo que Oscar usa normalmente para hacer pruebas con los adaptadores. Creo que es una buena señal. Decidí usar una telemétrica en vez de una réflex porque en mi anterior prueba acabé un poco mareado de ver todo estrujado a través del espejo de la cámara. Para encuadrar en condiciones, compré también en la págica de Panomicron un visor externo para focales de 35mm.
El carrete que usé es un Lucky C200 que tuvo la mala fortuna de pasar por un escáner CT en el aeropuerto de Londes Stansted. Es posible que haya algún efecto visible de ello en las fotos.
Es un setup relativamente compacto aun con el adaptador. El visor externo para objetivos de 35mm muestra una relación de aspecto 2:1 y facilita mucho el encuadre.
Desde la última vez que escribí, he cambiado varias cosas: mi setup de escaneo ahora consiste en una Lumix S9 de formato completo, un Olympus Zuiko Macro 50mm f/3.5 y el Valoi 360 de primera generación. Las fotos que vais a ver son conversiones directas de Negative Lab Pro sin retocar más allá de corregir el viñeteo que se produce a veces con el Valoi. Por último, “desestrujo” las fotos usando un plugin diseñado por el propio Oscar.
El carrete fue revelado en casa con el kit de químicos C-41 de Adox.
Resultados
Y por fin, los resultados. Fui a hacer las fotos a un parque que hay en medio de la ciudad que se llama Planten un Blomen (Plantas y flores en alemán antiguo, no se complicaron mucho con el nombre del parque). Aunque el otoño ya haya empezado a hacer acto de presencia en Hamburgo, el parque está todavía todo lleno de flores, y pensé que podría ser un buen sitio para probar el adaptador.
Nada mal para ser la primera foto.
La nitidez en el centro es excelente y se nota que hay una diferencia sustancial en los bordes con respecto al adaptador basurilla de mis últimas aventuras. En el borde superior izquierdo se ve un poco de aberración cromática empezando a aparecer en zonas de mayor contraste. En mi opinión, esta distorsión hacia los bordes hace que de manera natural la atención del espectador se fije en el centro de la imagen, favoreciendo este tipo de composiciones. Este efecto es lo que proporciona esa característica “cinematográfica” al anamórfico que tanto le gusta a la gente, yo incluido.
Aquí se nota mucho la subexposición, creo que debido al paso por el escáner CT. O igual soy un manta midiendo la luz, que también puede ser.
Aquí los colores del Lucky salen a relucir. Me gusta mucho esta película.
Los colores amarillos y verdosos del Lucky C200 contrastan con el cielo totalmente encapotado. La luz era muy buena y no había mucho contraste, por lo que pude disparar casi todo a f/8 y 1/125. Siempre me gusta sobrexponer un poco el negativo, y más sabiendo que había pasado por el escáner CT del aeropuerto. Aun así, el efecto del escáner es bastante fuerte, sobre todo en las zonas más oscuras de la foto.
No se ve mucho, pero estas dos chicas iban vestidas de personajes del Resident Evil.
Mi foto favorita del día. Aunque sea un 35mm, la descompresión anamórfica hace que se amplíe el campo de visión hasta parecer casi un 28mm.
Conclusión
Es curioso como introducir estos pequeños cambios desata la creatividad de una forma que no esperas. Estoy deseando seguir probando este adaptador con película en blanco y negro, girando el adaptador para obtener anamórficos verticales… y ¿si lo pruebo con una Olympus Pen que hace fotos verticales, al descomprimir me saldría una foto cuadrada?¡No lo sabré hasta que lo pruebe!
Comparado con el Bin-o-morphic del que os hablé las veces anteriores, estamos en otro planeta. Solo tenéis que ver los dos artículos que publiqué el noviembre pasado (aquí y aquí). La calidad de construcción y el vidrio óptico de calidad hacen que estemos ante un producto que cuesta creer que haya sido montado a mano en un pequeño taller en Suiza.
En mi opinión, el ALUM V3 merece la pena comprarlo si te gusta este tipo de fotografía panorámica. Y hablando de comprar, Oscar tiene ahora mismo unidades a la venta en su web por 200 CHF, unos 212 € al cambio. El visor cuesta unos 100 CHF extra, unos 106 €. ¿Es caro? Posiblemente. ¿Es 15 veces más barato que una X-Pan? Y tanto que lo es. Para mí la búsqueda ha terminado.
Por ahora…

