El negativo hallado en un bote Kodak

Sábado 26 de septiembre de 2020, día de Revela’t. Cómo cada año, salvo fuerza mayor, mi mujer y yo viajamos a Vilassar de Dalt para disfrutar de un día fotográfico: exposiciones varias y mercado, donde a menudo adquiero algún detalle que mejore mi pequeña colección de cámaras y accesorios.

Al pasar por uno de los puestos, me llaman la atención unos botes metálicos de carrete y le pregunto al vendedor por su precio. Con un acento inconfundiblemente francés, después de decírmelo, comenta: “Este bote de Kodak además lleva regalo”. Tras mi extrañeza inicial, añade: “Sí, contiene un negativo revelado muy antiguo”.

Naturalmente, no lo dudé y me llevé ese bote Kodak de color amarillo y tapa naranja y otro similar de aluminio sin pintar.

El Revela’t de ese año tenía como hilo conductor la humanidad, las personas en la fotografía y por ende, la conocida cómo fotografía humanista. Nunca pensé que en aquella calurosa mañana me iba a llevar un pedacito de esa humanidad a mi casa, unos momentos capturados de la vida de otros, pero cuyos fotogramas no había hecho yo. Unos recuerdos que nunca poseyeron aquellos que los vivieron. Después de la excitación inicial, me daba la impresión de que no tenía derecho a fisgar en aquellas vidas, pero lo hice.

El domingo, la curiosidad me consumía y decidí ver lo que contenía aquel botecito. Me pertreché con unos guantes de algodón y con sumo cuidado, extraje la película que resultó ser más corta de lo esperado. Dieciocho fotogramas expuestos, del 3 al 20, dos sin exponer al principio y uno al final. La película de 35 mm decía: Agfa L ISS, 704 y empecé a investigar por ahí.

Busqué y rebusqué leyendo distintas historias de la compañía hasta dar con una página web muy bien documentada. Sobre la película en cuestión, decía que tenía un ISO 100, que había sido fabricada aproximadamente entre 1945 y 1960, que era la versión Agfa AG (Leverkusen) de Agfa ISOPAN SS y que las marcas marginales indican “L ISS”. Definitivamente, era esa. Ese corto período de producción acotaba mucho mi búsqueda.

A lo largo de los años siguientes, la dedicación fue intermitente, en función del trabajo y de la vida que no da tregua. Hice partícipes a mi mujer y a mis hijas, después a mis hermanos y entre unos y otros fuimos recorriendo distintos caminos que nos llevaron a indagar en distintas ciudades de Brasil, así como en algunas islas del Pacífico e Índico. Lamentablemente, nada de lo obtenido fue concluyente.

Al mismo, tiempo digitalicé y positivé todas las fotografías. Varias de ellas estuvieron decorando durante mucho tiempo la vitrina donde guardo mis cámaras, recordándome constantemente que fui incapaz de descubrir su procedencia.

Ahora, por primera vez las hago públicas en su totalidad, deseando que algún compañero o compañera sagaz se anime a investigar por su cuenta. Me haría muy feliz poder devolvérselas a sus verdaderos dueños.

Andrés Lozano Bojadós

Nacido en Barcelona y muy aficionado a la fotografía y a la literatura.

En Instagram, también estoy en @cameraobscura1826, donde sólo subo fotografía estenopeica.

https://www.instagram.com/alozanobojados/
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