Hace poco, me hice con una lata de Lucky SHD400 GEN2 para bobinar mis propios carretes. Me llevé uno de ellos en mi Canon Model 7 a dar un paseo por el barrio de Malilla en Valencia para ver cómo se portaba en la calle, y la verdad es que el resultado final me ha sorprendido para bien. Es un blanco y negro puro, rudo, con mucho contraste y ese toque atemporal que le va perfecto a la fotografía urbana.
Dar con la fórmula no ha sido inmediato. Después de tirar un par de rollos de prueba y obtener unos revelados bastante insatisfactorios que no me terminaban de convencer, por fin he dado en el clavo. Revelé este rollo en casa usando el método semi-stand con HC-110 que recomiendan para esta película, y creo que es la clave. Ha conseguido domar bastante bien las luces altas del sol directo sin empastar del todo las sombras.
Al escanear los negativos con la cámara y pasarlos por Negative Lab Pro, ves de verdad lo que da de sí esta emulsión: un grano bien visible y una textura que demuestra que no es una película "limpia". Sus pequeñas imperfecciones son precisamente lo que le da alma.
Jugando con el sol duro, la película saca un contraste brutal que aísla muy bien a los sujetos. Lo notas enseguida en los recortes de luz sobre los chavales bajando las escaleras o en la foto del corredor por la rampa; las sombras se vuelven geométricas y muy gráficas, como en la captura del hombre caminando bajo la estructura metálica.

