¿Por qué viajo siempre con una cámara instantánea?

Cuando empecé a explorar el mundo de la fotografía analógica, me regalaron una cámara instantánea y este formato pasó rápidamente a convertirse en uno de mis favoritos. Poco después de estrenarla, me la llevé de viaje y desde entonces no ha faltado una cámara de este formato en mi mochila cuando me voy de vacaciones.

Sé que hay cámaras instantáneas más avanzadas, pero es necesario entender bien las diferentes distancias de enfoque para obtener nitidez, así como jugar con las condiciones de luz para conseguir la exposición correcta (principalmente cuando no hace sol). Al inicio, hay que ser paciente y estar dispuesto a “desperdiciar” algunas fotografías (y euros) hasta entender bien cómo funciona todo.

La primera cámara fue una Fujifilm Instax Wide, con película de formato grande y, aunque el tamaño de la película me gustaba bastante, la cámara era un poco pesada y voluminosa, lo que la hacía poco práctica para llevarla encima, así que terminé cambiándome al formato Mini también de Fujifilm (cuyas fotografías tienen la mitad del tamaño – similares a una tarjeta de crédito). Tuve inicialmente una LomoAutomat Glass de Lomography y hace poco he adquirido una Fujifilm Mini 99, que cuenta ya con varias configuraciones y también funcionalidades creativas. Podéis encontrar más detalles sobre esta cámara aquí.

No he probado nunca una cámara instantánea de la marca Polaroid, pionera en este formato. Me gusta mucho el diseño retro, pero Fujifilm me da todo lo que busco y no he tenido la necesidad de cambiar. Además, los cartuchos de la marca japonesa son fáciles de encontrar y son más asequibles. También el hecho de que existan películas Fujifilm con marcos coloridos y temáticos, para cuando me apetece añadir un poquito de creatividad a las fotografías, es un punto a favor.

Puede sonar cliché, pero lo que más me gusta de la fotografía instantánea es su unicidad, ya que la fotografía que sale no se puede copiar ni volver a imprimir. También me encanta la inmediatez de disparar y poder ver el resultado en pocos minutos. ¡Principalmente cuando la fotografía sale bien y la tienes casi al instante en tu mano!

Además, cuando viajo, siento que con estas fotografías se crean souvenirs originales y muy personales de los sitios por donde he estado y que más me han gustado. Son recuerdos únicos y creados por mí misma. Y, aunque la fotografía no salga perfectamente encuadrada o completamente enfocada, realmente no me importa mucho. Actualmente, buscamos la perfección en la fotografía, sacamos muchas más fotografías que antes y las repetimos hasta conseguir una perfecta, mientras que antes se valoraba el hecho de registrar el momento en sí, independientemente de si realmente la fotografía iba a salir bien o no. Y yo creo que con la fotografía instantánea recuperamos esa espontaneidad y despreocupación que se ha perdido en algún momento.

La captura y eternización de un momento en el tiempo no es exclusiva de la fotografía instantánea, ya que lo conseguimos con cualquier fotografía, sea analógica o digital. ¿Pero cuántos de nosotros volvemos de un viaje e imprimimos las fotografías que hicimos? A veces no volvemos ni a verlas... En nuestras casas, seremos pocos los que tenemos fotografías impresas de nuestros viajes.

Al volver, me gusta guardarlas en un álbum o incluso enmarcarlas. ¡Me encantaría un día tener una pared en casa totalmente cubierta por fotografías instantáneas!

¿Ahora que nos acercamos a las vacaciones de verano, te animas a llevar una cámara instantánea para registrar los mejores momentos de tu viaje?

Las fotografías de este artículo fueron digitalizadas a través de la app de Fujifilm “Instax UP!”, por lo que se ha perdido un poco de calidad respecto a las originales.

Rita Santos

Siempre tengo una cámara analógica en el bolso y un viaje reservado. Me encanta probar cámaras de segunda mano y disparar nuevos carretes.

https://www.instagram.com/ritacosita/
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