Mis 5 mejores… Fotos de la escapada a Bolonia
Soy Pablo, fotógrafo analógico del sur de España. Disparo en película, revelo en casa y tengo una relación complicada con el filtro rojo. Esta es la historia de uno de esos días en que todo sale mejor de lo esperado.
Un día de diario, justo después de una tormenta, madrugué para acercarme a las dunas de Bolonia en Cádiz. Había un motivo concreto para ir al amanecer: los colores con la luz de primera hora. Aún disparando en blanco y negro, esos colores son muy importantes. El dorado de las dunas y el azul intenso del cielo, se convierten en la receta perfecta para un blanco y negro de ensueño cuando se usan filtros de colores. Lo que me encontré, además, fue una duna completamente virgen, sin una sola huella. La tormenta lo había borrado todo y dejado la arena como recién hecha. Metí un rollo de Fomapan 100, puse el filtro rojo encima del 50mm, y disparé.
El resultado me sorprendió, ya que parecía que estuviésemos fotografiando en la luna. Aquí van mis “5” mejores fotos de esa mañana.
1. Las ondulaciones — Solo textura, solo forma
Leica M3, 50mm, Fomapan 100 @400, filtro rojo
Empiezo por aquí porque esta foto resume bien lo que buscaba ese día. No hay horizonte, no hay referencia de escala, no hay nada que te sitúe en un lugar concreto. Solo la arena recién reconfigurada por el viento después de la tormenta, con esas ondulaciones que se repiten como un patrón infinito. El Fomapan forzado añade rugosidad sobre rugosidad. Podría ser el Sáhara. Podría ser otro planeta.
2. Las dunas vírgenes — La recompensa de llegar después de la tormenta
Leica M3, 50mm, Fomapan 100 @400, filtro rojo
Esta imagen solo es posible en una ventana de tiempo muy corta: justo después de que el viento haya borrado todo y antes de que llegue el primer visitante. La duna entera sin una sola huella. El filtro rojo oscurece el cielo hasta casi el negro, y esa línea blanca de la cresta se convierte en el único elemento que separa dos mundos.
3. La cresta — Geometría pura
Leica M3, 50mm, Fomapan 100 @400, filtro rojo
Pura simetría y contraste. Nada más. Esta foto no necesita explicación y eso me gusta. La arena después de la tormenta y el carrete forzado dan una calidad casi táctil que la película recoge de una manera bruta y atractiva.
4. La duna sola — Cuando el paisaje se convierte en escultura
Leica M3, 50mm, Fomapan 100 @400, filtro rojo
Una vista más amplia, con la curva de la duna ocupando casi todo el encuadre y el cielo negro aplastando desde arriba con la estela de un avión que genera simetría. Cielo y duna conectados.
5. La madera y la luna — Dos elementos, una foto
Leica M3, 50mm, Fomapan 100 @400, filtro rojo
Llevaba toda la mañana sacando imágenes que parecían de la luna, y al final la luna decidió aparecer de verdad. Visible en el cielo a esa hora de la mañana, pequeña pero inconfundible, justo encima de esta madera flotante blanqueada por el sol y la sal. La arena sin huellas alrededor le da un aislamiento casi solemne. No es perfecta pero si una de mis favoritas del carrete.
¿Dije que eran 5? Mentí. Son 7.
No pude dejarlo en cinco. Estas dos se quedaron fuera por razones puramente aritméticas, pero merecen estar aquí.
6. El accidente feliz — La luna creciente que no planeé
Leica M3, 50mm, Fomapan 100 @400, filtro rojo
Un fotograma recogió una marca durante el revelado: una estela curva en la parte superior del cielo que parece exactamente una luna creciente. En cualquier otra sesión lo habría considerado un negativo arruinado. Aquí, en el contexto de estas imágenes lunares, se siente absolutamente perfecto. A veces los mejores accidentes son los que no puedes repetir.
7. La madera en el vacío — Casi negativo total
Leica M3, 50mm, Fomapan 100 @400, filtro rojo
Esta es la más extrema del carrete, causada por los primeros rayos del sol que aún no iluminan las dunas por completo. La madera emerge de una sombra tan profunda que el encuadre es casi todo negro. Solo queda la silueta blanca de las ramas contra la nada.
Por qué estas fotos
Una escapada de un día. Madrugar para pillar la luna, llegar y encontrarte la duna sin huellas después del temporal. Una cámara mecánica, un filtro rojo y película en el bolsillo. A veces la fotografía analógica funciona mejor así: con un propósito claro y dejando que el medio y el momento hagan el resto.
Las dunas de Bolonia no se parecen a la luna. Pero en Fomapan forzado, a través de un filtro rojo, con la arena virgen después del temporal, pueden sentirse así. Y a veces ese sentimiento es más interesante que la realidad.
¿Habéis aprovechado alguna vez el día después de una tormenta para salir a disparar? ¿Con nieve, quizá? ¿Qué os encontrasteis?

