Mi experiencia con el tiempo haciendo fotografía analógica

Fernando Pessoa escribió en el libro del desasoiego (212): “Tener opiniones es estar vendido a uno mismo, no tener opiniones es existir. Tener todas las opiniones es ser poeta”.

¿Qué es una foto? Para mí la fotografía genera un afecto.

Un afecto que se mantiene en el tiempo.

Un tiempo que no es Kronos, sino Aión.

Muchas veces cuando salgo a hacer fotos, no lo hago con la idea de realizar un proyecto fotográfico como por ejemplo, hacer fotos de bares, de personas con perros, de señoras con sombreros, etc, sino por el contrario, me dejo llevar...

Al comienzo de mi jornada fotográfica, pienso mucho el disparo, pero poco a poco y dependiendo de la sensibilidad que tenga ese día, voy entrando en una especie de trance, que se manifiesta en la plenitud de la observación, de lo que sucede a mi alrededor. Son momentos hermosos, porque se tiene todo: los gestos, las miradas, los juegos de luces, etc. Todo se ralentiza y se muestra en acontecimientos, lo menos importante es tener una cámara y captar ese instante, lo esencial es que el gozo del momento es tan grande que nada más requiere lo que está por venir, mientras te envuelves en el paisaje...

Cuando hacemos click, materializamos mediante una foto la relación tan especial que se establece con el mundo en el plano afectivo. Es la comunión entre Kronos: el tiempo del antes y el después y Aión: el tiempo del placer donde el reloj desaparece... y de ahí surge el momento del disparo, como un pliegue entre ambos tiempos, que los griegos llamaban Kairós.

La fotografía no termina en la toma, sino que continúa en el proceso de hacer patente la imagen, que en mi caso se realiza mediante el trabajo del laboratorio.

Cuando comencé a positivar de una forma seria, utilizaba el método Split-filter, pero me resultaba muy mecánico buscar un equilibrio solo con dos filtros, así que empecé a ver el negativo por zonas y a utilizar distintos filtros, según las necesidades.

Cuando veo un negativo, lo primero que observo es su rango tonal. Si tiene un buen rango tonal, se puede generar más interpretaciones en el positivado, que podrá coincidir o no, con el momento en que fue tomada la foto. En este sentido, si es el fotógrafo el que está haciendo la copia, podrá sentir, si el tono que está sacando, reproduce la escena que observó, o por el contrario quiere darle una interpretación distinta. Para ello se realizarán tiras de pruebas con distintos tiempos que nos llevará a decidir, cual es el momento más apropiado para materializar el tono y ver aparecer la imagen latente.

Ese momento también es Kairós, el demonio fugaz que aparece como inspiración, creando un pliegue entre lo que sucede en el cuarto oscuro y lo que sucedió que en el momento del disparo.

Feleco

Soy profesor de instituto, he realizado algunas exposiciones y también he publicado en algunas revistas.

Antes de dedicarme a la fotografía, me encantaba el cine, sobre todo el cine negro americano, y también era muy aficionado a los acuarios y sus habitantes. En concreto,los peces del lago Tanganyika. Son cíclidos con un comportamiento ejemplar y muy curioso. Pero en 2007, nació mi hijo y como consecuencia, tuve que vender mis peces y acuarios por problemas de espacio. Tuve que salir de casa para pasear con mi hijo y empecé a sentir la misma sensación observando las interacciones de la gente en la calle que cuando observaba a mis peces y fue entonces cuando comencé a coger una cámara de fotos.

https://www.instagram.com/feleco_film_photography/
Siguiente
Siguiente

Probando la película OptiColour 200 de Optik OldSchool en formato medio