Entrevista a Marcelo Moreno sobre intervención de cámaras y emulsiones experimentales: “La experimentación puede darse en cualquier etapa de la fotografía” (parte I)

Hemos dividido la entrevista en dos partes. A continuación, la parte I: “Cámaras intervenidas”.

Si una cámara deja de funcionar, a veces se repara, pero otras no. Marcelo Moreno (Concepción, Chile) nos cuenta cómo, gracias a su curiosidad, recupera estas cámaras averiadas y a sus  conocimientos en bioquímica, experimenta con emulsiones.

Apasionado por la fotografía desde los 15 años, pasión que retomó al jubilarse, y motivado por el interés de reutilizar objetos en desuso, Marcelo ve alma y personalidad en las cosas, por lo que le gusta recuperarlas. Aunque intenta en primera instancia arreglarlas, cuando no es posible, las adapta y les busca otro uso dentro de la fotografía. 

“Aquí, detrás de esta máquina, hay personas que la pensaron, diseñaron y  fabricaron. Hoy en día, aún conserva su valor intrínseco, no monetario, el valor de que alguien haya hecho eso.”

Cámara Fujifilm Instax: se eliminó el lente y el obturador electrónico. Marcelo le fabricó un estenopo y un obturador manual.

Esta filosofía se refleja en la historia de esta cámara Instax, que compró averiada a propósito. Después de hacer varias estenopeicas, en papel o en película, se preguntó: “¿cómo quedaría una versión instantánea?”. Entonces, buscó, encontró, y ya la intervino. Marcelo calcula de antemano los segundos de exposición y dispara. El resultado todavía está en etapa de ensayo y error, pero funciona y eso abre una posibilidad.

Reparar no implica necesariamente volver al estado original, sino de buscarle otra vida a la cámara, permitiéndole hacer algo distinto. Tampoco persigue la fotografía perfecta, le interesa lo que aparece cuando cambia la herramienta y se acepta que cada cámara intervenida ofrece una manera propia de mirar.

La intervención conserva el aparato como punto de partida, pero cambia lo que puede hacer, su funcionamiento y las imágenes que produce.

De la curiosidad a la experimentación, Marcelo pasó de intervenir cámaras a construirlas. Reflexiona:

“El objetivo de la fotografía es plasmar una imagen en un soporte. Solamente necesito que la luz llegue a la película o al soporte fotosensible”.

Así comenzó a elaborar una cámara de madera, la primera hecha completamente por él desde cero. Procuró que quedara bonita y mandó algunas piezas a una tornería, aunque lo realmente importante para él era construir algo propio, sin que la imagen dependiera de una última tecnología ni proviniera de otra cámara.

Cámara de madera construida desde cero. Tiene lente y obturador, lo único proveniente de otra cámara es el carrete de captura de la película.

Fotografías realizadas con la cámara de madera construida desde cero.

Su referente decisivo fue Miroslav Tichý, un fotógrafo checo que vivía en la calle y sacaba unas fotos fantásticas con una cámara que fabricó él mismo con puros restos de tubos de papel y materiales de desecho.

Miroslav Tichý (Czech, 1926-2011) Untitled, c. 1960s. Unique Silver gelatin print. Courtesy Michael Hoppe. Gallery. © Miroslav Tichy 

Marcelo pensó: “si él puede, yo también”. Esto lo llevó a la idea de fabricar una cámara sin ningún elemento de fotografía, todo un desafío, según nos cuenta. En el sentido de construir algo y hacer fotos con elementos que no están vinculados a la fotografía. Fabricó otra cámara, la hizo con cartón y pedazos de todo, cinta de terciopelo, huincha aisladora y vidrio de aumento.

Esta cámara está construida a partir de cartón de desechos y lo único proveniente de otra cámara es el carrete de captura de la película.

La sencillez también es una invitación. En algún momento, Marcelo nos comenta su intención de hacer un taller para enseñar a fabricar estas cámaras, con el propósito de demostrar a los participantes que no necesitan una tremenda cámara para tomar una fotografía.

La idea se repite con claridad: No hace falta una cámara sofisticada para capturar una imagen. Otra cámara que nos demuestra este principio es esta caja-funda plástica de Agfa, que se convirtió en una estenopeica que usa papel fotosensible, pero con la particularidad de contar con varias tomas. Esto es posible porque cortó el papel en tiras, las unió por detrás, preparó un carrete y armó un rollo de 12 exposiciones. Los negativos se revelan, escanean y luego se pueden positivar. 

Cámara estenopeica fabricada a partir de una caja-funda plástica de una cámara Agfa. Usa rollo de papel fotosensible, 12 tomas.

Fotografías realizadas con la cámara estenopeica fabricada a partir de una caja-funda plástica de una cámara Agfa.

Este experimento resolvió una dificultad práctica, generalmente las cámaras estenopeicas de papel exigen volver al laboratorio para cambiar el material en cada toma. Por ello, para fotografiar más de una vez, había que ir con más cámaras o volver al laboratorio una y otra vez. Al enrollar el papel en una sola cámara pudo disponer de 12 disparos, una solución hecha a su manera, en la misma lógica de ensayo y error.

Cada modificación cambia el proceso, esperar el resultado es parte del aprendizaje y de la experiencia. A veces una foto sale mal, hay que corregir y volver a intentar.

Cámara Zeiss Ikon Tenax, se la regalaron a Marcelo sin objetivo. Él le fabricó una tapa, un obturador y un estenopo.

Fotografías realizadas con la cámara Zeiss Ikon Tenax intervenida. 

Ve a la parte II de esta entrevista (disponible a partir del martes 10 de noviembre).

Fernanda Valentina

Entre animales, libros, cámaras, carretes, bailes y pinturas vivo en ritmo analógico.

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